¿Cómo preparar las diluciones LM?

Aprendemos a preparar las diluciones LM

Las diluciones LM deben prepararse en solución acuosa y antes de su toma tenemos que sacudir enérgicamente el frasco. Un proceso que detallamos en esta entrevista al Homeópata Andrés Guerrero.

Tal y cómo hemos comentado en anteriores artículos las diluciones LM (escala LM) fueron el último legado del Maestro Samuel Hahnemann y si su uso y conocimiento no están más extendidos, se debe a que no fueron publicadas hasta 70 años más tarde, cuando ya unas cuantas generaciones de grandes homeópatas se habían formado en las actuales diluciones CH, centesimales.

Los remedios en dilución LM se compran igualmente en farmacias y se presentan en gránulos, glóbulos o gotas que deben prepararse diluyéndolos en agua y sacudiéndolos enérgicamente para conseguir que el medicamento sea activado adecuadamente .

Entrevistamos a un gran homeópata

Entrevistamos al Homeópata Andrés Guerrero sobre la preparación de las diluciones LM.

Hoy hemos querido conocer más sobre el uso y preparación de los remedios homeopáticos en diluciones LM, y para ello entrevistamos a Andrés Guerrero Serrano, Homeópata y Naturópata, gestor de los Blogs Consulta Integral de Homeopatía y Homeópatas en el Alambre, afincado en Zaragoza,  autor de variados artículos de homeopatía y habitual colaborador y asesor de esta web.

Agradecimientos

ABC.- Antes de nada Andrés, muchísimas gracias por tu tiempo y disposición para aportarnos tu experiencia y conocimientos en relación con la escala de diluciones LM.

AG.- Muchas gracias a vosotros por dejarme participar en el interesante desafío de promover la Homeopatía como terapia. Como siempre, es un gran placer trabajar a vuestro lado y disfrutar de vuestra confianza.

¿Utilizas y prescribes las diluciones LM en tu práctica homeopática?

AG.- Ciertamente. Suelo usar las diluciones LM en la consulta de manera habitual, pero especialmente cuando llegan casos con patologías de carácter crónico o que llevan instauradas un tiempo. Entonces es cuando las diluciones LM está más indicada.

Cuando llegan a la consulta casos de tipo agudo, es decir, que han tenido un inicio más sorpresivo y que no han tenido tiempo de degenerar sus síntomas ni de añadir otros síntomas encima de los ya existentes, entonces lo que suelo utilizar son las diluciones centesimales o decimales, porque son más “vivas” y su acción es más rápida.

También hay casos en que un problema crónico es aquejado de un proceso agudo, entonces solemos tratar primero el agudo con centesimales o decimales y posteriormente, cuando estos síntomas han desaparecido, entonces actuamos con las LM para tratar el problema crónico o de fondo.

Ciertamente también las LM se pueden utilizar en casos agudos, pero suelen ser más efectivas las centesimales, porque como he dicho son más vivas, mientras que las LM son más “dulces” en su acción.

¿Qué puedes contarnos sobre su eficacia?

AG.- En primer lugar, cualquier dilución homeopática es eficaz, porque lleva dentro de sí el germen que provocará la reacción del organismo enfermo. La dinamización o la escala no son factores importantes –al menos en principio- para resolver un caso. Por eso conviene precisar algo importante y necesario: las diluciones no tienen la más mínima importancia para resolver un caso, si no se ha hecho antes una buena toma y análisis del caso, seleccionando los síntomas que sean más interesantes y definitorios a nivel homeopático. Una vez que tenemos un remedio o dos o tres, entonces hay que hacer el trabajo de diferenciación hasta llegar a una única selección. Esto muchas veces es relativamente fácil, pero cuando hablamos de un caso crónico, donde los síntomas se van superponiendo por capas y fechas, entonces la selección del remedio se vuelve tarea de héroes. Pues bien, una vez seleccionado el remedio que creemos adecuado, entonces es el momento de elegir la dilución y la dinamización que deseamos aplicar.

¿Qué diferencias observas en relación con las potencias CH?

AG.- La gran diferencia entre el uso de las centesimales y de las LM estriba en su “arranque”, por llamarlo de alguna manera. Las centesimales suelen ser unas diluciones más burdas que las LM y tienden a provocar una respuesta rápida y activa en el paciente, marcando esta acción con una pequeña agravación inicial. Son muy efectivas a la hora de los casos agudos, es decir, que se presentan con sus síntomas definitorios pero que no conllevan una deriva a otras sintomatologías o patologías. Por el contrario, las LM son más delicadas, pero no en la efectividad, sino en la reacción. Es una dilución que contiene poca sustancia medicamentosa y mucho solvente pero, por otra parte, está bien dinamizada a causa de las sucusiones (agitaciones) que se le imprimen a cada paso de su preparación. Esto hace que sean activas, profundas y a la vez sean muy suaves en la acción sobre el paciente. Generalmente es difícil que provoque una agravación inicial –al contrario que las centesimales- y su efecto se va haciendo más perceptible a medida que pasan los días. Una de las grandes ventajas que tiene para el homeópata, así como para el paciente,  es que marcan su necesidad de cambio con una suave agravación de los síntomas, que desaparece tan pronto como se deja de tomar. Es decir, no asusta al paciente que viene advertido de que la homeopatía “agrava”, sino que el paciente va mejorando poco a poco, hasta que repite los síntomas o hasta que alguno se marca más. Entonces es el momento de cambiar.

ABC.- Obviamente las diluciones LM son preparadas por los laboratorios homeopáticos y se venden en farmacias  ¿cómo es su presentación?  y ¿cómo debemos prepararlas para su toma?

AG.- En efecto las medicinas homeopáticas, incluidas las diluciones LM, se pueden encontrar en casi todas las farmacias, no solo de España sino de cualquier país extranjero. Las presentaciones que ofrecen los laboratorios (con pequeñas diferencias) son la presentación en glóbulos (en tubos de 1 gramo), en gránulos (en tubos de 4 gramos) y en gotas (en frascos desde 15cc en adelante). Esta última presentación en gotas suele servirse también en vehículo alcohólico o en vehículo no alcohólico, por si a algún paciente no le resulta conveniente ingerir alcohol o por si queremos utilizarlo en niños o lactantes.

ABC.- ¿Qué potencia en los remedios LM es la más adecuada y que potencias encontramos en el mercado?

AG.- En principio, la potencia adecuada es la que el terapeuta crea conveniente, en función de lo crónico de la enfermedad, de la vitalidad del paciente o de los componentes fisiológicos o mentales del desequilibrio. Hay distintas tendencias entre los terapeutas pero, si queréis, podemos comentarlo en otro momento, para no desorientar al paciente o al lector.

En el caso de las potencias LM, la dinamización de partida –al menos en su disponibilidad en farmacias- es siempre la 1LM y los laboratorios suelen preparar estas dinamizaciones hasta la 90LM (para los policrestos) y la 30LM para las demás cepas.

ABC.- ¿Qué tipo de recipiente nos aconsejas y porqué? (material y tamaño)AG.- Lo más recomendable son los frascos de cristal tornasolados o ámbar, ya que protegen la preparación de los rayos del sol. En la consulta utilizo frascos de 60cc, 120cc (con cuentagotas) y de 250cc (sin cuentagotas). El tamaño depende de la cantidad de sustancia medicamentosa que hayamos decidido que use el paciente. Si usamos el de 60cc, la dosis será de dos o tres gotas; si usamos el de 120cc, la dosis será de cinco o seis gotas; si usamos el de 250cc, la dosis será de una cucharadita de café. Como veis, depende de la dosis que necesite el paciente.

ABC.- ¿Cuántos gránulos debemos introducir?

AG.- Como término medio, no suelen introducirse más de dos o tres gránulos por frasco. En mi caso y por mi experiencia, suelo usar glóbulos –que son más pequeños- y suelo recomendar dos glóbulos por frasco. Esto lo hago por una razón muy básica y fácil de entender: los glóbulos son más baratos porque se expenden en tubitos con menos cantidad, y además, generalmente el paciente que toma un remedio en LM para un problema crónico, no va a necesitar tomar ese remedio en esa misma dilución nunca más. Me parece que no es necesario gastar más para luego no poder aprovechar nuevamente el medicamento.

ABC.- Entonces ¿el número de gránulos no va a depender del tamaño del recipiente?

AG.- No. Como ya he comentado, todo depende de la cantidad de sustancia medicamentosa que creamos que necesita el paciente para hacer que su organismo reaccione. Sea cual sea el tamaño del frasco, la cantidad de gránulos o glóbulos será la misma. Lo que variará será la dosis en función de qué frasco hemos utilizado. Es interesante explicar que el número de gránulos de las potencias LM que se utilizan tienen relación con la sensibilidad que percibimos del paciente o con la vitalidad que presenta. Si hay hipersensibilidad o hay una vitalidad baja, entonces se suele utilizar el menor número de gránulos por dosis.

ABC.- ¿Qué tipo y proporción de agua y alcohol debemos utilizar?

AG.- Cuando lo preparo en la consulta, suelo lavar bien el frasco con agua corriente para quitar el polvo o cualquier resto que pudiera tener de la manipulación. Después pongo unas seis o siete gotas de coñac, aunque puede valer perfectamente la misma cantidad de ginebra, whisky, o vodka. Es decir, necesitamos unas gotas de un espirituoso de unos 35-40º de alcohol para que actúe como conservante y evite que el agua se corrompa. Seguidamente lleno con agua mineral el frasco, dejando entre el principio del cuello del frasco y el líquido unos centímetros, para que el líquido tenga espacio para moverse. Una vez relleno, pongo los dos gránulos o glóbulos del remedio homeopático y los cierro a fondo. Seco el frasco, pongo una etiqueta con el nombre del remedio que contiene, la fecha de preparación  y ya está.

ABC.- ¿Alcohol de 70º del que venden en farmacia nos podría servir para mantener el agua?

AG.- La realidad es que el diluyente alcohólico que utilizan en los laboratorios es el etanol de 35 grados alcohólico. Ciertamente podríamos hacerlo con el de 70º pero habría que aplicar una fórmula para que la cantidad de alcohol se rebajara a ese grado. Desde mi punto de vista, con unas gotas de cualquier bebida alcohólica, sería suficiente.

ABC.- Antes de proceder a la sucusión o dinamización ¿debemos esperar a que se hayan disuelto los gránulos?

AG. - Esto es importante. La sustancia medicamentosa del gránulo está en la superficie, porque los gránulos se impregnan de la sustancia y ésta queda en la superficie. Por eso, no es necesario que se disuelvan totalmente los gránulos, porque simplemente con el contacto del gránulo con el agua, la sustancia medicamentosa pasará al líquido del frasco. Conlas sucesivas sucusiones y con unas horas, los gránulos o glóbulos acabarán desapareciendo.

ABC.- ¿En qué consiste exactamente la dinamización o potenciación?

AG.- Bueno pues esto es una de las características importantes del uso de las potencias LM y consiste en que, antes de tomar la dosis que haya prescrito el terapeuta, hay que dar al frasco una serie de golpes verticales contra la mano, para que la sustancia “se active” o, mejor decir, para que la sustancia que hay en el frasco sea “sutilmente” diferente de la que se tomó en la dosis anterior. El número de sucusiones o golpes, dependerá del criterio del terapeuta. En general con entre cinco y diez sucusiones, serán suficientes.Si hubiera una respuesta agravatoria inesperada, se puede seguir utilizando el preparado, simplemente reduciendo el número de sucusiones y aumentando la dilución.

ABC.- ¿Cómo prepararíamos una dilución 2 LM?

AG.- Haríamos el mismo proceso, pero utilizando un tubito de glóbulos o gránulos del remedio homeopático de esa dilución que compraríamos en la farmacia.

ABC.- Veamos ahora algunos detalles para su administración:
Una vez el remedio ya está preparado ¿debemos dinamizarlo antes de cada toma?

AG.- Exactamente. Como he dicho, hay que darle una serie de golpes contra la palma de la mano o contra un libro antes de tomar la dosis correspondiente.  Esto no hay que olvidarlo, ya que es una parte importante del efecto que produzca el preparado homeopático.

ABC.- ¿Qué cantidad de gotas deben administrarse en cada toma?

AG.- Bien, aquí –como en tantas otras cosas- “cada maestrillo tiene su librillo”. Por mi experiencia y como ya he dicho, con tres o cinco gotas o con una cucharadita de café es más que suficiente para que la dosis sea efectiva cien por cien.

ABC.- En cuanto a la frecuencia ¿debemos administrarlo como lo haríamos con las potencias centesimales?

AG.- Esta es una pregunta muy interesante. Cuando Hahnemann propuso el uso de las potencias LM lo hizo con la idea de que se pudieran tomar a diario si era necesario, porque había visto que las centesimales –y más si eran potencias altas- tomadas a diario terminaban por producir una agravación medicamentosa. Por eso, diluyéndolas y agitándolas, conseguía que el efecto fuera intenso, pero sin provocar agravación en el paciente.

ABC.- ¿Hay alguna otra observación que debiéramos tener en cuanta en relación con  la administración de las diluciones LM?

AG.- En principio no hay nada más que pueda ser reseñable o importante. Siempre es interesante ser un paciente “observador”, es decir, que sin angustiarnos ni obsesionarnos, seamos capaces de ver aquellos síntomas o procesos que se desarrollan dentro de nosotros mismos, en nuestro organismo. Tomar nota de los mismos o apuntar lo que nos sucede durante la toma del medicamento, facilitará que el terapeuta tenga en la siguiente visita datos fidedignos con los que valorar el efecto de la prescripción y del remedio homeopático.

ABC.- Y por último Andrés, algunos consejos para la conservación y manejo de nuestros remedios en diluciones LM. Una vez se ha acabado el frasco ¿Cómo preparamos una nueva dilución?

AG.- Ya he comentado que, al ser generalmente una toma diaria, el medicamento va haciendo su efecto a lo largo del tiempo de tratamiento y no suele ser necesario la preparación de un segundo frasco de remedio, al menos en la misma potencia. Lo habitual será que la preparación que hemos hecho del remedio nos dure entre tres y cuatro semanas (más tres que cuatro), que es aproximadamente el tiempo que suele tardar el preparado en producir esa pequeña agravación de aviso de que debemos cambiar de potencia o de remedio. Ese tiempo será también el que tengamos pactado entre visita y visita al terapeuta para la valoración y ajuste o continuación del tratamiento. Por tanto, una vez que visitemos al terapeuta y no dé la siguiente prescripción, el anterior preparado ya no será necesario y podremos desecharlo.

Un consejo provechoso sería que no se tire el resto del preparado a la fregadera, sino que se puede echar en una botella de agua del grifo y repartirlo por las plantas que tengamos en casa. Es seguro que las plantas aprovecharán adecuadamente el remedio homeopático y nos darán sus mejores gracias con su belleza y con sus flores.

ABC.- ¿Qué debemos hacer si queremos utilizar el frasco para un nuevo remedio?

AG.- En principio se puede lavar el frasco con jabón y con agua abundante, secarlo bien y reutilizarlo. Sin embargo, es más aconsejable deshacerse de él y ponerlo en el depósito de reciclaje, haciéndonos con uno nuevo.

ABC.- ¿Dónde es aconsejable guardar los remedios LM o qué precauciones debemos tener?

AG.- Al igual que con las demás medicinas homeopáticas, no importa en qué presentación estén (glóbulos, gránulos o gotas) lo importante es no exponerlas al sol ni tampoco dejarlas en contacto con aparatos eléctricos. Es por eso que no se recomienda guardar los preparados homeopáticos dentro del frigorífico o nevera, tampoco en la cocina, cerca del microondas o del horno o de la cocina eléctrica.

Lo más conveniente es guardarlos en un cajón de la mesilla o en un armario, alejado de los niños y lejos de los rayos del sol o de fuentes electromagnéticas. Con eso, pueden durar mucho tiempo con efectividad plena.

ABC.- Muchísimas gracias Andrés por tu tiempo y disposición a compartir tus conocimientos y experiencia con todos nosotros, y esperamos continuar con una segunda entrevista centrada en la práctica clínica de las potencias LM.

AG.- A vuestra entera disposición.

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