ABC HOMEOPATÍA

    La homeopatía a tu alcance

    Nació la homeopatía: Samuel Hahnemann

    Samuel Hahneman, fundador de la homeopatia.

    Nacio la homeopatía: Samuel Hahnemann, por el Dr. Javier Conde Rodríguez.

    “LA PRIMERA Y ÚNICA MISIÓN DEL MEDICO, ES DEVOLVER LA SALUD A LOS ENFERMOS; ESTO ES LO QUE SE LLAMA CURAR”

    Lo anterior es lo que se lee en el primer parágrafo del ORGANON DE LA MEDICINA; el organón es la base en que descansa la doctrina filosófica de la CIENCIA MEDICA HOMEOPÁTICA; fue escrito por el Dr. SAMUEL CHRISTIAN FREDERIK HAHNEMANN, fundador de la ciencia de la Homeopatía.

    En las postrimerías de su paso por el mundo (1755 -1843), el Dr. Hahnemann fue primeramente Médico Alópata y uno de los mejor preparados de la época, para ejercer la medicina Alopática.

    Entre otras publicaciones originales dio a luz (en 1789) un opúsculo sobre la preparación y uso del Mercurio, llamado por él soluble, y también negro. El Mercurio tal como se empleaba antes de la nueva preparación del Dr. Hahnemann, era causa de mil desgraciados accidentes y fue una dicha para éste y para la humanidad, el haber hallado el modo de quitarle los inconvenientes que antes presentaba su administración, conservándole sus cualidades curativas. El Mercurio soluble fue aceptado y admitido con aplausos y gratitud e inscrito en todas las buenas farmacopeas del mundo, yendo siempre al lado de la citada preparación, el nombre de su autor.

    Desde entonces el nombre de Hahnemann voló de boca en boca dentro y fuera de Alemania.

    Los demás médicos lo elogiaban y, no obstante su espíritu se hallaba intranquilo, no estaba satisfecho de sí mismo. El ejercicio de la medicina le robó una por una sus ilusiones, a medida que iba adelantando en su práctica se convencía más y más de que no existía lo que se llamaba, y se llama aún,  CIENCIA MEDICA, pues observaba frecuentemente que cuando la medicina escrita aseguraba el restablecimiento o el alivio de los enfermos, éstos continuaban languideciendo un tiempo indefinido, otros presentaban reacciones  secundarias que complicaban su cura, y otros más morían irremediablemente.

    Al cabo de doce o catorce años de practicar la medicina (Alopática) con gran crédito y prestigio, abandonó la practica y no quiso ver enfermos, descontento por la poca eficacia del sistema tradicional (Alopático), cerro las puertas de su consultorio (que siempre tenía concurrido) para dedicarse a la búsqueda de una forma más cierta y eficaz para curar a sus enfermos, consideró Hahnemann que no se podía obtener curación real y efectiva empleando medicamentos o drogas nada beneficiosas y si perjudiciales al organismo viviente, se había dado cuenta  resultado satisfactorio  orgánico; se dio cuenta de la imperiosa necesidad de encontrar un medio para proporcionar sustancias  medicamentosas en la forma menos perjudicial para el enfermo, fue entonces cuando pensó en la conveniencia de POTENCIALIZAR el medicamento, demostrando con esto que la efectividad de una droga no depende tanto de cuerpo o de la masa de la misma, sino de la actividad que ésta pueda desplegar en las condiciones más favorables para el  organismo enfermo y lograr la curación.

    Un enfermo curado es aquel que ya no acusa síntoma alguno, aquel de cuyo organismo se ha desterrado  completamente su patogénia (dolencia) por desplazamiento de otra SEMEJANTE, artificial, pasajera y producida por un medicamento que al mismo tiempo da al organismo enfermo maneras de recobrar su actividad de defensa (su FUERZA VITAL), verificándose la CURACIÓN, que consiste en la supresión del padecimiento y no en la atenuación de los síntomas del mismo, logrados por otros sistemas distintos del verdadero (del HOMEOPÁTICO).

    Fue entonces cuando nació la HOMEOPATÍA, que tanto bien haría a la humanidad doliente.

    En junio de 1843 Hahnemann está enfermo, muy enfermo. El día 1 de julio llama a su esposa Melanie le dice:

    “Ha llegado mi fin. Mi alma subirá hasta Dios. Os dejo la doctrina homeopática. Debes defenderla contra todos los ataques, hacer que fructifique después de mi muerte,  no le hagan más perjuicio que sus enemigos. Tengo confianza en el futuro. Si sabes mantener el principio de esta verdad, ella misma te ayudará al triunfo. Tengo confianza, repito, porque yo no he sido en la Tierra más que un vil instrumento.

    La doctrina homeopática no es mía. La verdad no ha nacido en mí. No me pertenece el hallazgo. Si ella viniera de mí, desaparecería conmigo.

    Ahora bien, me sobrevivirá porque es la quinta esencia de la naturaleza y procede de la reacción natural y viene de Dios.
    ¡La pequeña dosis!. Su empleo es de sentido común. Ella también viene de la naturaleza. Nada es suficiente para  abatirnos, nada es bastante para curarnos. Yo sólo he recogido una pizca del oro de la verdad que Dios ha extendido por la Tierra. Es Él quien me ha llevado de la mano, pues yo estaba ciego, ciego por mi orgullo. Me he limitado su voluntad de obedecerle.”

    A las cinco de la madrugada, pronunció dos veces “Confianza y paz… confianza y paz”.

    El Dr. SAMUEL CHRISTIAN FREDERIK HAHNEMANN, Murió en París el 2 de Julio de 1843, a los 88 años de edad.

    El Dr. Javier Conde Rodríguez es Médico Homeópata de México, e impulsor de la expansión de la homeopatía en el oeste del país y en todo el estado, desde los años 80.

    Si quieres saber más sobre Samuel Hahnemann visita nuestro BUSCADOR HOMEOPÁTICO.

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    1 Comentarios

    1. Gracias por este texto ya que en lo personal no habia leido las ultimas palabras del maestro Hahenemann y siento que son de gran peso para el espiritu del homeopata para respetar la filosofia homeopatica y para ser humildes.

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