ABC HOMEOPATÍA

    La homeopatía a tu alcance

    Madame Hahnemann, Doctora en Medicina Homeopática

    MADAME  HAHNEMANN

    Doctora en Medicina Homeopática

    Estupendo trabajo biográfico de Josean Garín Illarrramendi, del Departamento de Historia de la Academia Médico Homeopática de Bilbao (AMHUBI), y Presidente de la Asociación Vasco Navarra de Médicos Homeópatas (AVNMH), presentado en el V Congreso Nacional de Homeopatía celeberado en Oviedo durante los días 11-13 de octubre de 2012, sobre la segunda esposa del Maestro Samuel Hahnemann, que fue la primera mujer en poseer el título de Doctora en Medicina Homeopática.

    Os mostramos esta entrañable historia, publicada en el Facebook de Iberhome, y esperamos que os guste tanto como a nosotros:

    “El siglo XIX es un siglo de convulsiones, cambios, revoluciones, caídas de imperios, resurgimiento de otros nuevos. Un siglo en el que van tomando forma todo tipo de movimientos sociales: feminismo,  socialismo, comunismo, anarquismo.

    En Francia los vientos de la  revolución (1789-1799), Napoleón, la restauración, la revolución de 1830, las epidemias de cólera 1832, 49, 54… Francia era un centro importante del pensamiento en el mundo durante este siglo.

    Esta es la época en la que nace Melanie d’Hervilly, Mme. Hahnemann

     1800-1835

     Melanie, nace el 2 de febrero de 1800 en Bruselas aunque al poco tiempo sus padres se trasladan a Paris. Su familia pertenecía a la aristocracia francesa, pero eran  tiempos de revolución. Emparentados con el conde de Hervilly, responsable de la guardia personal de Luís XVI en el momento de su detención durante la revolución francesa, consigue huir a Inglaterra con la mayor parte de sus familiares entre los que se encontraba Joseph Aimé de Hervilly quien posteriormente se traslada a Bélgica, donde se casa con Marie Joseph Geltrude Heilraih y nace Melanie.

                Recibe una educación acorde a su condición y a lo que de ella se espera como mujer en esa época, es decir, costura, música, pintura… la “adecuada educación” para ser una “noble” dueña de su hogar ya que el acceso a la formación académica estaba prohibido para las mujeres aunque fuesen de la antigua aristocracia. La “adecuada educación” nos la recuerda  Rousseau  en su obra El Emilio o de la educación en 1762: “dar placer [a los hombres], serles útiles, hacerse amar y honrar por ellos, criarlos de jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarlos, consolarlos, hacerles agradable y dulce la vida, esos son los deberes de las mujeres en todos los tiempos, y lo que se les ha de enseñar desde la infancia“.

       Desde temprana edad destacan sus habilidades para el dibujo y la pintura, lo que es fomentado por su familia, sobre todo su padre. Todo parece desarrollarse con normalidad hasta que la niña empieza a “florecer”. Ella misma lo relata de la siguiente manera:

     “Mi padre un hombre culto e inteligente que me quiere entrañablemente. Su dulzura y bondad son indecibles. Fue mi primer maestro.

      Mi madre, había recibido la mezquina educación del convento. Era una mujer muy hermosa pero su intelecto no había sido formado y este se había quedado, como habitualmente sucede, estancado en lo cotidiano. Se había casado siendo muy joven.

      Con nueve o diez años yo ya había dado un gran estirón. La hija grande le recordaba el inexorable paso del tiempo y el deterioro de sus encantos, que ella tenía en gran estima. Yo era un obstáculo para su deseo de gustar. Su mal humor siempre se proyectaba sobre mí por cualquier cosa de la que yo era completamente inocente y cada vez me tiranizaba más y de manera totalmente injusta, porque yo en aquel entonces era extraordinariamente dócil y cariñosa. Yo siempre buscaba agradar y siempre era rechazada. Entretanto la niña creció … Yo ya había advertido los celos que le inspiraba … Me conformaba con ser muy limpia sin adornarme nunca, a fin de no despertar su envidia y para no parecer frívola.

     Todos mis esfuerzos para apaciguar a mi madre fueron vanos… se soliviantaba tanto contra mí que casi enloquecía. Mi bueno y comprensivo pero débil padre había permitido a mi madre apoderarse plenamente del mando en el seno de la familia. Finalmente se llegó a un punto en que mi padre, temiendo por mi vida, decidió apartar a su querida hija de tal tortura.

        La Sra. Lethière que conocía y lamentaba mi desdicha doméstica, pidió a mi padre que me confiara a sus cuidados, me acogió como pensionista y se convirtió en mi segunda madre”.

      Esta compleja situación familiar provocó el abandono del hogar familiar en 1815 y su traslado al domicilio de  la familia Lethière.

      Guillaume Guillon Lethiére (1746 -1832), pintor neoclásico de origen antillano, director dela Academia Francesa en Roma, miembro dela Academia Francesa de Bellas Artes, legión de honor francesa y cuyos cuadros se exponen hoy en día en alguno de los mejores museos del mundo fue su maestro en pintura y su tutor. Amigo de Joseph Aimé de Hervilly, del político Louis Jerôme Gohier, del general Alejandro Dumas, del poeta y autor François Andrieux, del periodista y diplomático Joseph Masclet, el general Lafayette y de Lucien Bonaparte, entre otros. Aunque de convicciones republicanas, estaba muy bien relacionado con el ambiente intelectual y político del momento, lo que abrió las puertas de lo más selecto de la sociedad parisina a Melanie.

    En su testamento, Guillaume Guillon Lethière, expone lo siguiente:

    “Recomiendo  particularmente  Charles y Litizia hijos de mi hijo Alexandre a la Srta. Melanie d’Hervilly  y le autorizo a acogerles en su hogar si así lo considera, como también actuar por  ellos con el interés que siempre les ha demostrado.

    Esta digna y respetable amiga merece todo nuestro respeto por sus grandes cualidades, su carácter distinguido, la ternura y el afecto  que nos ha profesado a mí y a los míos.

    Si ella tuviese necesidad de alguna suma de dinero, no dudaría en incluirla en la lista de mis hijos y hacerle disfrutar de las mismas ventajas, pero al contrario, sabiéndola perfectamente independiente, ella cuidará de mis hijos: me lo ha prometido y mantendrá su palabra.”

     Melanie fue una alumna destacada del pintor e incluso consiguió ser independiente económicamente gracias a sus trabajos, algo nada usual en esa época. Su nombre se incluye en los diccionarios de artistas del siglo XIX de Francia y Bélgica, como pintora de retratos con varios premios importantes.

      Entre todos estos personajes que conforman el entorno de Melanie, destaca también el del abogado y político bretón Louis Jerôme Gohier (1746-1830) que además fue el responsable de elaborar el  informe de acusación por alta traición que supuso la condena a muerte de Luís XVI y su esposa María Antonieta. Ministro de justicia, presidente de Francia (por un día) y cónsul en Holanda, lo que nos puede dar una idea su influencia en la sociedad francesa de la época. En su testamento le lega su apellido y expone lo siguiente:

     “Dos mujeres, por sus virtudes, me han inspirado sentimientos de veneración: una, la que ha sido compañera de mi larga vida y a la que ya solo puedo ofrecer mis lágrimas y la otra, la Srta. Melanie d’Hervilly a la que hubiera sido un honor poder adoptar si no hubiera tenido la felicidad de ser padre y a la que hubiera ofrecido mi mano si mi edad y su amor por el arte, la única pasión que le domina, le hubieran permitido aceptar”

     Melanie vive de su pintura protegida por el entorno de la familia Lethière y Gohier, hasta que en 1830 este último fallece y se suceden diferentes desgracias en su entorno más cercano por causa de la epidemia de cólera de 1832 en París, fallecen en poco tiempo Mme. Lethière y el propio pintor G. Lethière, el poeta Andrieux. En 1833 el Sr. Masclet. Melanie cuidará de todos ellos hasta el último momento, como lo recuerda el general Lafayette en su carta de agradecimiento a Mlle. De hervilly por haber atendido a su querido amigo Masclet:

     “Estoy embargado, mi querida señorita, por nuestras penas comunes ante la perdida que deploramos y por la manera tan emotiva con la que me pintáis este cruel evento. Usted sabe el amigo que para mi fue el excelente Masclet, desde hace tantos años y los derechos que el tenía para mi más tierno reconocimiento. Todo lo que sus cuidados y sus talentos han hecho por nosotros, durante nuestra cautividad, y por encima de toda expresión. Prefiero pensar, en mi aflicción, que ha tenido el consuelo de exhalar su último suspiro a vuestro lado, que fuisteis tan digna de recogerlo. Espero el momento en que podamos hablar juntos de él y de los otros a amigos* a quienes habéis embellecido la vida y suavizado su muerte” * Gohier, Lethière

     Melanie nos relata estos momentos difíciles de la siguiente manera:

     “ El dolor que causó en mi vida la pérdida de varios de mis amigos quebrantó mi salud. Busqué ayuda en todas partes, pero en vano. El ORGANON de la doctrina de Hahnemann de pronto me abrió los ojos e inmediatamente vi que contenía la verdad de la medicina. El mismo día tomé la decisión de salir de viaje y visitar a Hahnemann”

     Tras la pérdida de estas personas tan importantes para ella, Melanie se siente enferma y decide acudir directamente a la consulta del Dr. Samuel Hahnemann en Köthen (Alemania) a pesar de epidemias y las dificultades que conlleva un viaje de este tipo porla Europadel siglo XIX. Está claro que para realizar este esfuerzo y en ese momento, ella debía ser conocedora del trabajo del Dr.  Samuel Hahnemann.

      Se considera que la  Homeopatíafue introducida en Francia por el Conde Sebastián des Guidi (1769–1863) médico de origen napolitano que se instaló en Lyon hacia 1830. Sus publicaciones en defensa de la homeopatía como las “ Lettres aux medecins français” de 1832 tuvieron una gran difusión por todo el estado y existieron traducciones del Organón al francés desde 1819, aunque las más difundidas fueron las ediciones 4º en 1829 y 5ª en 1833. Así que lo que ella nos cuenta en sus notas personales puede ser real.

      A partir de este momento comienza la parte  de su biografía que más conocemos, su vida junto a Samuel Hahnemann:

      En la tarde del 8 de octubre de 1834, frente al Hotel de Kötten, baja de un carro un joven extranjero, un francés, según creyeron los que se encontraban presentes en los momentos de su llegada. Pero pronto se dieron cuanta de su equivocación. Se trataba de una señorita francesa que usaba ropas masculinas y viajaba sola, evitando así las probables aventuras que el traje de su sexo podría provocar. Una señorita cuyo apellido era D´Hervilly.

       Un sentimiento de viva simpatía rápidamente nace y crece entre la cliente y el médico…

     1835-1843

       El 18 de enero de 1835 tuvo lugar la celebración del segundo matrimonio de Hahnemann a los 80 años de edad, con la señorita Marie Melanie D´Hervilly Gohier de 35 años.

       Hahnemann y su esposa llegaron a París después de tres semanas de viaje, el 25 de junio de 1835.”   

      Muchos son los testimonios de esta época que nos describen el éxito social y profesional de los Hahnemann en Paris, también nos cuentan que Melanie ayuda a Samuel en sus consultas que poco a poco pasará, además, sus propias consultas por las tardes con los más desfavorecidos….

     En diferentes documentos escritos por el propio Samuel Hahnemann podemos leer lo siguiente:

       Carta  a C. Hering, Marzo de 1841:

     “Si estoy bien informado la Allentown Homeopathic Academy of Pennsylvania expide diplomas a los Homeópatas cualificados. Si tal es el caso, me gustaría que me hiciera el favor de expedir uno para mi querida esposa Melanie Hahnemann, nacida d’Hervilly. Ya que conoce la Homeopatía mejor que ninguno de mis discípulos  y no vive más que para nuestro arte

     Carta al Barón von Brunnow, Julio de 1841:

     “…tiernamente amado por mi esposa, que, siendo un modelo de virtud y conocimiento como nunca hallé en ninguna mujer del mundo, hace todo lo imaginable para satisfacer mis deseos y alargar mi vida en salud y alegría.

    Y a ello contribuye mucho que ella haya llegado en conocimientos y ejercicio de nuestra medicina más lejos que cualquiera de mis discípulos o seguidores: a diario cura ella sola a un considerable número de pobres con enfermedades que posiblemente no hayan sido curadas nunca por médico alguno…”

      Carta al Dr. Hirschfeld  de Bremen, Marzo de 1843:

     “Mi querida esposa, que me cuida con la mayor ternura, ha adquirido un conocimiento tal de nuestra ciencia que se ha convertido en verdadera experta, Maestra. Ella es capaz de curar lo que yo no puedo.”

     Estos so algunos de los documentos en los que podemos comprobar el respeto de Samuel Hahnemann hacia su compañera y la admiración por su trabajo clínico. Melanie aprende y practica la homeopatía con la ayuda de su esposo, quien además se preocupa en obtener un reconocimiento “oficial “para que pueda proseguir su labor en el caso de que él ya no este. Hahnemann es muy consciente de la dificultad que puede suponer el hecho de que una mujer practique la medicina sin “autorización” en esa época y aunque el documento tarda algo más de lo que él quisiera, finalmente Hering en representación de su academia envía un diploma que reconoce a Melanie de Hervilly  Gohier como Doctora en medicina Homeopática.

      Melanie es la primera mujer en obtener un reconocimiento “oficial” en Homeopatía, sin olvidar también a Sophie Lamaire , Madame Liet (1811 – 1891) primera francesa recibida Médico en el extranjero 1854, según la inscripción que puede leerse en un pequeño monumento situado en el cementerio de Saint Roche en Valenciennes, al norte de Francia donde nació:

        “Escultura erigida  a la memoria de la Viuda Mme Liet y de Benoit Jules Mure, Doctor Médico homeópata, propagador de la Homeopatía  en las tres partes del mundo, de quien fue alumna, colaboradora y amiga desde 1848,1851.

    A la primera Francesa recibida Médico en el extranjero en 1854, que fue a los confines de Egipto y a las fuentes del Nilo blanco. 25 años de propaganda y de ejercicio de la Medicina Homeopática a favor de las clases pobres.

      Es importante recordar a las primeras mujeres que accedieron oficialmente a la medicina en aquellos tiempos, para tener un referencia: Elisabeth Blackwell en EEUU, 1849; Madeleine Bres en Francia, 1875, aunque Mme. Boivin fue reconocida con el título de Doctora en Medicina “Honoris Causa” porla Universidadde Marburg en  Alemania, 1823;  Elena Maseras i Ribera en Barcelona, 1878.

      En 1843 los Hahnemann recogen en su casa a Sophie Bohrer, tras perder esta a sus padres, siendo aceptada como una hija. Ese mismo año el 2 de julio fallece  Samuel Hahnemann en compañía de Melanie y del médico sardo de Savoya (entonces Reino de Cerdeña) Joseph Antoine Chatron (1805 – 1876), discípulo preferido de Hahnemann.

      El 11 de julio de 1843 se celebra su funeral de forma sencilla en presencia solo de los más allegados: Melanie, J. A. Chatron, Charles Lethière (nieto del pintor), Amelia e hijo y los criados. Su cadáver embalsamado será enterrado en el cementerio parisino de Montmatre, en el panteón de la familia Lehière, donde también yacen también: L. J. Gohier y el propio G. Lethiére, personas fundamentales en la vida de Melanie de Hervilly – Gohier, Mme. Hahnemann.

      1843 – 1878

     La Sra. Hahnemann practica la medicina por su cuenta

    (Revista universal de homeopatía, 1844, vol. 25 pág. 352)

    El suplemento del nº 15 del periódico de Leipzig contiene la siguiente noticia en su pág. 213:

      Paris, 12 de enero. La esposa del famoso Dr. Hahnemann se ha hecho cargo de la consulta de su fallecido esposo. en su tarjeta de visita pone:

    “ Madame Hahnemann, Docteur en médicine homéopatique”

    La revista universal de homeopatía comenta al respecto:

    “ ¡Eso casi suena a ironía!, aunque es ampliamente conocido que no hay nadie que guste más de meterse en los asuntos de los tratamientos médicos que el otro sexo, especialmente solteronas viejas. Tampoco es del todo desconocido para los médicos de toda Europa que en París hay una señora que es doctor “artis obstericiae”* y cuyos escritos son considerados obras de referencia acerca de la obstetricia. No es lo mismo para una dama hacerse llamar doctora en obstetricia que doctora en medicina. La primera ofrece ayuda mecánica, pero la segunda, sin haber estudiado en profundidad la medicina con todas sus ciencias auxiliares, ¡no puede ser más que una chapucera! ¿Acaso no profanamos de esta manera la homeopatía, a la que Hahnemann dedicó  más de la mitad su vida? Creo que ahora que él lo ve todo más claro no se sentirá en absoluto entusiasmado con la osada empresa de su esposa”  * Mme Boivin

     Después del fallecimiento de S. Hahnemann, el Dr. Chatron se hace cargo de la mayoría de sus pacientes hasta el año 1846 en que decide regresar a su tierra. En este tiempo Melanie continua con sus propias consultas, como antes. Pero tuvo la “osadía” de repartir tarjetas donde se podía leer:

     Mme Hahnemann, Doctora en Medicina Homeopática.

     Una mujer, culta, bella, brillante, inteligente, independiente ejerciendo con notable éxito la medicina “homeopática” en esa época provocaba la ira de los médicos varones (alópatas y homeópatas)  de Paris y como hemos comprobado, también de otros lugares. Esta situación desemboca en un proceso contra su ejercicio de la medicina:

     Denunciada por el decano de la facultad de medicina de Paris, el Sr. Orfila, Melanie d’Hervilly, Mme Hahnemann, tuvo que comparecer , el 20 de febrero de 1847, ante la cámara 5ª del tribunal correccional de Paris, junto a su colaborador en farmacia Charles Lethière, bajo la doble acusación de ejercicio ilegal de la medicina y de la farmacia. Resultando su colaborador absuelto y ella  condenada al pago de una multa de 100 francos y las costas del juicio.

    En una de sus declaraciones judiciales, Melanie expone lo siguiente:

     “ … En el caso de la mujer, a la cual, debido a la ley de la exclusión que los hombres injustamente han creado en su contra, le es casi imposible mostrar sus capacidades intelectuales, aunque esta se encuentren presentes en rica medida y por así decirlo, se desborden. Entonces, ella se convierte, sobre todo si es casta, en objeto de envidia y animadversión para los hombres y para las mujeres ordinarias, las cuales tienen poca conciencia de su deber de dar la cara por su sexo y por la dignidad de este, porque han sido acostumbradas a ello por los hombres.”

     Este proceso en realidad confirma que Melanie ejercía la homeopatía con mucha dignidad y que era respetada, incluso admirada por su trabajo. A pesar de todo ella continuará con su trabajo de forma más discreta y protegida por algunos médicos homeópatas parisinos (los doctores Crosério y Delot) discípulos de confianza de Samuel Hahnemann que además apoyaron a Melanie durante el proceso.

    Melanie continua con su vida, acompañada de Sophie y sus amigos entre los que destaca en esta época Jean Baptiste Ambroise Marcellin Jobar (1792–1861) inventor, fotógrafo, impresor litografías, escritor, poeta y reconocido espiritista:

     “Recuérdese también a Jean Baptiste Ambroise Marcellin JOBARD, Bonapartista y simpatizante del socialismo, promotor de la industrialización, de los inventos técnicos y del derecho de patentes y que fue uno de los principales organizadores de la exposición industrial de Paris de 1849. Este hombre polifacético, Caballero de la Legión de Honor Francesa y Caballero de la Orden de Leopoldo de Bélgica, además de ser un activo periodista y poeta, se interesó por el magnetismo, la frenología, el sonambulismo, la homeopatía – durante años fue el mejor amigo de Melanie, la viuda de Samuel Hahnemann – y el espiritismo.

    Practicó con entusiasmo el movimiento de mesas en sesiones espiritistas y sugirió a Melanie, que tras la muerte de su marido había caído en una profunda depresión, que aplicase el nuevo método con el que estaba experimentando para entrar en contacto con Samuel en el mundo de ultratumba”  (“Videntes y milagreros”  Ulrich Linse, 2002)

    En septiembre 1856 se organiza un Congreso de Médicos Homeópatas en Bruselas. A partir de un comentario de la revista L’Emancipation y del periódico La Presse, según el cual la Mme. Hahnemann pensaba visitar este Congreso, la Comisión Central Homeopática de París, responsable del evento, había decidido que nadie que no se encontrara “en posesión de una licencia legal emitida después de exámenes hechos por una universidad fundada según la legalidad vigente” podría participar como miembro del congreso.La Comisión Homeopática Central estaba formada por el Dr. Petroz como presidente y el Dr. Leon Simon como secretario:

     “Empeño y buena voluntad, incluso conocimientos, no pueden en este caso reemplazar la posición que concede una licencia legal como fruto de estudios serios y exámenes aún más serios. Un título de doctor que carece de todas las condiciones habituales en las universidades sólo puede ser considerado una muestra de cortesía para con la viuda de Hahnemann.

    … Como por cierto en nuestra Europa las mujeres están incapacitadas por ley en lo que se refiere a la medicina, la Sra. Liet y la Sra. Hahnemann no pueden exigir con título legal alguno poder participar en el congreso homeopático que próximamente se celebrará en Bruselas. El reglamento para el congreso es concluyente y será aplicado de modo estricto. Aunque la comisión actúe así, sabe honrar la memoria de Hahnemann, cuya enorme reforma de la medicina es una obra científica esencial y única, una reforma que sólo puede ser extendida de manera útil por aquellos que poseen títulos y autoridad para pronunciarse, en virtud de sus conocimientos, sobre las cuestiones que afectan a la medicina.” Suplemento 226, R. Haëhl

     

    Esto provocó la cólera de Mme. Hahnemann ya que ni ella ni Mme. Liet tenían ninguna intención de asistir al evento. No hubo muchos colegas (solo el joven Dr. de la Pommerais) que saliesen en defensa del honor de Mme. Hahnemann y Mme. Liet pero si Jenny Poinsard de Hericourt (1809-1875) feminista revolucionaria francesa que denuncia la situación creada en este congreso en la “Revue philosophique et religieuse” de octubre de 1856, bajo el título de “La viuda de Hahnemann y los homeópatas”.

    Para comprender mejor la situación es necesario recordar que como presidente de honor de este congreso fue elegido con enorme respeto el Barón Clemens Maria Franz Carl Von Boënninghausen (1785 –1864). Abogado, Agrónomo, Botánico, HOMEOPATA reconocido por el propio Hahnemann pero que no era médico, pero parece que eso no era importante en su caso. Boënninghausen recibió una Autorización personal para practicar la medicina del  Rey Federico Guillermo IV de Prusia en 1843 y en 1854 un diploma “Honoris Causa” de Doctor en medicina homeopática dela Universidad Homeopática de Cleveland (USA).

    En 1857, después de mucha insistencia, Melanie consigue que su hija adoptiva, Sophie y un hijo del Barón von Boënninghausen, Karl, que era médico homeópata, se conozcan y se unan en matrimonio. Melanie mantenía una fluida correspondencia con el Barón, fruto del respeto de Hahnemann por la labor de Boënninghausen en el terreno de la homeopatía.

    En todas las historias existen luces y sombras, también en la nuestra y este matrimonio que se presenta como “concertado” forma parte de esas sombras, puede que sea fruto de una época… o como cuentan los biógrafos “oficiales” Melanie busca la protección de un médico homeópata “ilustre” para continuar con su trabajo clínico sin riesgo de ser denunciada. De todas formas no debía ser fácil para una mujer como ella sobrevivir en una sociedad como aquella que a la menor oportunidad trataba de imponer un castigo a aquellas que no aceptasen el rol asignado a su género. El caso es que el joven matrimonio se instala en Paris donde Karl Boënninghausen trabajará como médico homeópata junto a Melanie hasta 1870, año que se declara la guerra franco prusiana y se ven obligados a refugiarse en Münster, Alemania.

    Melanie regresa a París en 1872. Ese mismo año recibe la autorización  de la administración francesa para ejercer la medicina solo en el departamento del Sena. Parece que los tiempos comienzan a cambiar pero estos cambios llegan un poco tarde para Melanie que se encuentra cansada y para sobrevivir en algunos momentos se ve obligada a desprenderse de algunos de sus objetos de valor. Finalmente enferma fallece en brazos de su “hija” Sophie el 27 de mayo de 1878, en París. Será enterrada en el panteón Hahnemann del cementerio de Montmatre, justo al lado del panteón Lethière, donde reposan Hahnemann, Gohier y algunos miembros de la propia familia Lethière .

    No será hasta 1898 año en que se recuperan y trasladan  los restos de Hahnemann (y también los de Melanie) al cementerio parisino de Père Lachaise, por iniciativa de homeópatas americanos, que podrá cumplirse el último deseo de Melanie Hervilly Gohier  y Samuel Hahnemann:

     “AQUI EN NUESTRO SEPULCRO SE UNIRAN LAS CENIZAS CON LAS

    CENIZAS, LOS HUESOS CON LOS HUESOS, COMO EL AMOR NOS

    UNIA CUANDO VIVIAMOS”

     (Los restos de Melanie reposan en una urna a los pies de Samuel Hahnemann)

    Esta es la historia, con luces y sombras, de una mujer valiente adelantada a su tiempo y merecedora de un reconocimiento especial, como otras muchas mujeres, en nuestra pequeña historia ya que ella fue la primera:    

          “Doctora en medicina Homeopática”

     Si quieres saber más sobre historia de la homeopatía busca en Homeopatía por un tubo, el BUSCADOR HOMEOPÁTICO de ABC Homeopatía.

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