ABC HOMEOPATÍA

    La homeopatía a tu alcance

    Historia de las diluciones LM

    Las Diluciones Cincuenta Milesimal

    Artículo extraído integramente de la web www.homeovet.cl, del Dr. Flavio Briones

    El Dr. Flavio Briones es veterinario homeópata y gestor de la web www.homeovet.cl.

    Las indicaciones para su preparación y uso fueron incluidas en la VI edición del Organon, obra que Hahnemann termino a los 86 años de edad y cuya publicación lamentablemente no pudo concretar, múltiples problemas, especialmente de índole monetaria, impidieron que esta nueva revisión, la mejor de todas según su autor, saliera a la luz, lográndose sólo en 1920 cuando el Dr. Hael de Stuttgart, con la ayuda financiera del Dr. W. Boericke de San Francisco compró el original a los descendientes de la hija adoptiva de Melanie Hahnemann, quien, estaba casada con el hijo mayor de Boenninghausen.

    Hasta la V edición del Organon, publicada en 1833, Hahnemann se mostró partidario de la escala centesimal (C o CH), en la cual se diluye el medicamento 100 veces cada vez. Las generaciones de homeópatas que se formaron durante los 80 años que demoró en conocerse la VI edición, se basaron su práctica fundamental en esta escala y en la decimal (D o X), descrita por Hering.

    Las razones por las cuales Hahnemann, ya en el ocaso de su vida, sintió la necesidad de modificar profundamente la preparación de los medicamentos homeopáticos, serian básicamente cuatro; la escala centesimal no sería capaz de liberar al máximo y de manera optima la potencia medicamentosa encerrada en los medicamentos homeopáticos (articulo 270); los medicamentos no actuaran siempre con la rapidez deseada (articulo 246); causarán con frecuencia violentas agravaciones (articulo 246) y, por ultimo, estaría el difícil problema de la repetición de la dosis.

    Las diluciones LM y la agravación medicamentosa:

    Con respecto a la agravación medicamentosa, Hahnemann recomendó en primer lugar disminuir el numero de sucuciones (dinamizaciones) entre una dilución centesimal y otra de 10 a solo dos; sin embargo, las diluciones preparadas con este numero inferior de agitación parecían tener un efecto mucho menor sobre los planos superiores del paciente, vale decir, la psiquis. En el articulo 270 de Organon, Hahnemann se refiere al problema, reconociendo que si bien las diluciones centesimales actúan en forma casi instantánea, lo hacen con una violencia furiosa, sobre todo en los pacientes débiles, sin que tengan por consecuencia una reacción duradera y suave de principio vital; en cambio el método de dilución LM permitía obtener medicamentos de máximo desarrollo de poder y acción suavísima que si están bien elegidos, impresionan curativamente todos los puntos enfermos del cuerpo.

    A pesar de los experimentos cansadores en los que Hahnemann se basó para afirmar lo antes dicho, de los cuales lamentablemente no se conocen mayores detalles, la importante cualidad de no producir agravación medicamentosa de las diluciones LM ha sido negada por algunos autores. Tal es el caso de Voisin, quien en su articulo “A propósito de las diluciones 50 milesimal”, declara que las agravaciones producidas por las diluciones LM (LM6, LM12 y LM30), fueron más frecuentes y violentas como jamas una Hahnemanianna o Korsakoviana habían producido.

    Estas observaciones fueron confirmadas por Voegeli, quien a diferencia de Voisin supo ver si estos medicamentos eran capaces de producir una agravación debían encerrar algún factor que actuaba sobre el organismo enfermo. En otras palabras, si pueden agravar deben poder curar; hecho que comprobó ampliamente.

    Voegeli recomendada, para evitar la aparición de efectos indeseados, el siguiente esquema de tratamiento:

    1. Administrar el medicamento en una dilución que se obtiene al mezclar un gramo de LM en 8 gramos de alcohol de 25%.
    2. Se le ordena al enfermo sacudir el frasco 100 veces después de la primera administración y luego 10 veces antes de las administraciones siguientes.
    3. El enfermo debe tomar esta preparación 4 veces por semana, lo que resultaría en una acción acumulativa que le permitiría al organismo tener tiempo para reaccionar.
    4. Si el enfermo acusa la menor reacción debe acudir a su medico, el cual deberá recetar un antídoto si la reacción es muy fuerte; suspender las tomas de medicamento por 10 días si la reacción es mediana u ordenar tomarlo solo una vez por semana si esta es débil.

    Trabajando así, Voegeli obtuvo por lo general buenos resultados sin mayores problemas con las agravaciones. Para un medico que no observa estas reglas no debe lamentarse si las LM lo decepcionan. Es porque no sabe manejarlas. Recomienda, por ultimo tener especial cuidado con las diluciones LM de Phosphorus y de Natrium muriaticum y en menor grado con Arsenicum y Sepia.

    El norteamericano Shore, basándose en una experiencia de 400 casos, tratados en 9 meses, asegura que las LM actúan en forma rápida, profunda y sin agravación inicial. Para lograrlo, el siempre comenzó los tratamientos con la dilución LM1, tal como Hahnemann lo sugirió.

    Flury observó muy raramente agravaciones al usar las LM y Patel, de la India, con más de 30 años utilizando dichas diluciones, que el llama Mágicas, solo en determinados casos aprecio la aparición de prurito sin erupción al utilizar en forma repetitiva estos medicamentos.

    Preparación de las diluciones LM y su equivalencia con las diluciones centecimales (C):

    Las diluciones cincuenta milecimal son medicamen­tos homeopáticos preparados siguiendo una escala de 1/50.000, basándose en las indicaciones precisas dadas por Hahnemann en la VI edición del Organon.

    Según el lugar donde se prepare, tres son las formas de indicar que la dilución es del tipo cincuenta milecimal. En algunos países de América del Sur se utiliza la O (por ejemplo O12), que representarla simbólicamente el glóbulo único utilizada en cada pasaje para lograr la dilución. Algunos autores alema­nes prefieren la QM (QM12), por la expresión latina quinguaginta mille; siendo la más universalmente aceptada la forma LM (LM12), en razón de los números romanos.

    La base para la preparación de las diluciones LM es una trituración 3 centecimal del medicamento, la cual se diluye en alcohol 1/500. Una gota de este prepara­do sirve para impregnar 500 glóbulos.

    Para obtener la próxima dilución se disuelve un glóbulo impregnado con la dilución inmediatamente anterior, en proporción l/50.000 y así sucesivamente. Entre cada dilución se aplican 100 sucuciones fuer­tes.

    Dos autores han realizado comparaciones matemáti­cas entre la escala LM y la centecimal (C). D.W. Everitt publicó un trabajo en el Brithish Hom. J. en 1951, basándose en la dispersión molecular. Este cálculo contiene una serie de aproximaciones para hacerlo más simple, siendo algunas de las equivalencias las siguientes:

    LM1    =          C8
    LM2    =          C10
    LM3    =          C13
    LM10  =          C30
    LM12  =          C35
    LM18  =          C50
    LM24  =          C65
    LM30  =          C80

    En 1957 Bhattacharjee, basándose también en la dispersión molecular, repite el cálculo, esta vez en forma exacta y sin aproximaciones. La tabla de equivalencias de este autor es la siguiente:

    LM1    =          C5
    LM6    =          C17
    LM12  =          C31
    LM30  =          C73

    Es interesante mencionar que la escala LM es mucho más inmaterial que la centecimal, ya que el número de Avogadro se supera ya en la dilución LM3.

    Las comparaciones entre ambas escalas es muy difícil (si no imposible ya que su distinta preparación les convierte en distintos remedios), pero si se considera además el número de sucuciones, 10 entre cada centecimal y 100 en el caso de las LM. Es así como una LM30 equivaldría en razón de la dispersión molecular, a una C73. Para A. Ladispoto el único punto de encuentro entre las diluciones centesi­males y las LM, es que ambas se preparan por dilución y sucución, no siendo válidas otras comparaciones.

    Uso de las diluciones LM:

    Una primera duda con respecto a las dinamizaciones LM es qué dilución utilizar. Hahnemann indicaba todas las diluciones de las cuales disponía, dependiendo del caso; lo que queda claro al revisar sus fichas clínicas y es confirmado en una carta de su segunda esposa, Melanie, al Dr. Breyfogle: Hahne­mann usa toda la gama de dinamizaciones, tanto las bajas como las altas, conforme a la exigencia del caso clínico. Lo he visto prescribir una 3ra. trituración como también potencias 200 o 1000, toda vez que se hacía necesario.

    Al igual que con las diluciones centesimales, no hay un consenso entre los diferentes autores sobre cómo prescribir las dinamizaciones LM.

    Flury aconseja seguir fielmente las indicaciones de Hahnemann, vale decir comenzar con una dilución baja, para luego ir administrando al paciente una dinamización un grado más alto hasta llegar a la LM30.

    Con respecto a la repetición de la dosis, Hahnemann explica en el artículo 246 de la VI edición del Organon: El mismo medicamento cuidadosamente elegido se puede dar diariamente y por meses si fuera necesario.

    Sin embargo, para ello se debe recurrir al método plus, ya que agrega más adelante, en el artículo 247: No se puede efectuar la repetición de la misma dosis no modificada de un remedio. Es interesante mencionar que para modificar el medicamento bastaría darle 8 a 10 sucuciones (agitaciones).

    Experiencias clínicas:

    Una de las primeras publicaciones, en relación a experiencias clínicas con las diluciones LM, fue la del Dr. Voisin en 1950. Como antes se había mencionado, él asegura haber tratado 3.000 pacientes con estas diluciones en un plazo de 2 meses; para luego aumen­tar el número de casos a 5.000 en un total de 10 meses. Basándose en los resultados terapéuticos por él ob­tenidos, asegura que en la mayor parte de los casos la actividad de las diluciones LM es inferior a la de las Korsakovianas y Hahnemannianas; las LM sólo serían superiores en ciertos problemas crónicos del sistema nervioso como las mielitis, las parálisis y las ataxias, además de los reumatismos crónicos anquilosantes donde utilizó el Rhus tox. y la Ruta en diluciones LM6 y LM12.

    Las apreciaciones de Voisin son puestas seria­mente en duda por Jarricot, quien ve la enorme dificultad que significa atender adecuadamente 50, pacientes diarios los 7 días de la semana, durante 2 meses, para cumplir el récord de 3.000 casos en ese corto lapso de tiempo.

    Son numerosos los médicos famosos que utili­zaron con éxito las diluciones LM, como Pierre Schmidt, quien lamentablemente nunca publicó sus experien­cias, Flury, Voegely y Shore. En la India existe una verdadera escuela de las diluciones LM, encabezada por el Dr. R.P. Patel.

    Este médico hindú, que se interesó en las diluciones LM en los años 50, en 30 años de experiencia relata haber tratado más de 18.000 pacientes y haber hecho alrededor de 45.000 prescripciones utili­zando 300 medicamentos en dilución LM. Los resulta­dos por él obtenidos en 211 condiciones patológicas, han sido excelentes.

    Ventajas de las diluciones LM:

    Según las experiencias de Tiedemann, Patel y Dorcsi, además del propio Hahnemann, las diluciones LM presentarían las siguientes ventajas en compara­ción a las decimales, centesimales y korsakovianas:

    1. Ningún peligro de agravación de los síntomas de los trastornos agudos o crónicos, durante la administra­ción repetida de las diluciones LM en bajas o altas potencias.
    2. Posibilidad de repetir las tomas en cualquier momen­to y durante el tiempo que fuese necesario.
    3. Ningún peligro de sobredosificar.
    4. Mayor rapidez de acción, siendo esta acción suave.
    5. Los trastornos crónicos son más sensibles a los medicamentos preparados en dilución LM.
    6. Menor posibilidad de recaída, ya que la repetición de las dosis puede ser por largo tiempo.
    7. Al utilizar la escala LM ascendente (LM1, LM2, …) las agravaciones son raras; no así al usar la escala ascendente centecimal.
    8. Al usar las LM serían innecesarios los medicamentos de drenaje y los complementarios; salvo los nosodes Tuberculinum y Syphilinum.
    9. Las diluciones LM pueden acompañarse de pequeños medicamentos de acción más fitoterápica que homeo­pática (Solidago, Crataegus, Carduus marianus. etc.).

    Conclusiones:

    Es difícil dar conclusiones sobre un problema que sólo la práctica personal de cada profesional puede dar la última palabra. Sin embargo se debe considerar qué, de haberse publicado la sexta edición del Organon en su debido momento, el uso de las diluciones LM estaría muchísimo más difundido y nada habría que discutir al respecto. En este caso no cuenta el hecho de que grandes maestros como Hering y Kent no las hayan recomendado, ya que con toda seguridad muy poco sabían sobre los profundos cambios que había introducido Hahnemann a la práctica de la homeopatía en los últimos años de su existencia.

    Para terminar sólo se agregarán las palabras con que el Dr. Alberto Lodispoto cierra su trabajo sobre las diluciones LM, en el cual se basa esta revisión: Un médico homeópata que se basa en la experiencia y no sobre la teoría, debe saber utilizar, a mi manera de ver, toda la gama de dinamizaciones, desde las Tinturas madres hasta las diluciones cen­tesimales, incluyendo las cincuentamilesimales. Todo extremismo que condena o exalta las bajas o altas dinamizaciones; así como las centesimales o las deci­males o las cincuentamilesimales, demuestra una falta de espíritu que se sitúa al otro lado de la objetividad que debería ser una condición esencial de cada investiga­dor y de cada médico.

    Lee el artículo completo en la wew www.homeovet.cl, del Dr. Flavio Briones

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    5 Comentarios

    1. DESEO SABER CUAL ES EL MEJOR LIBRO QUE TRATA EL TEMA DE LAS DILUCIONES LM Y DONDE PUEDO ADQUIRIRLO, GRACIAS

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